12 abr 2008

Escenario 4: “Todo es ecoturismo”

Proyectamos un “boom” eco-turístico a nivel mundial.

Factores como la realización de diversos viajes a distintos destinos en sustitución de un largo viaje en un periodo determinado, la reducción del ciclo de vida del producto turístico, la demanda de experiencias turísticas complementadas con aprendizaje cultural y el desarrollo de la conciencia ambientalista del turista mundial llevan a que en el 2020 las atracciones eco-turísticas y los destinos eco-turísticos generen un aumento en su demanda.
Lo que sustituirá por completo los modelos tradicionales de desarrollo turístico a nivel mundial, y llevara u una diversificación mas especializada de esta modalidad.

Escenario 3: “Atracciones Eco-turísticas: Primera elección para las familias”

Concebimos estos destinos como ideales para viajes familiares.

En este prospecto, debido al crecimiento poblacional y las tendencias a viajes en grupos y viajes familiares, se matiza más la diversificación de la oferta turística, esto ayudado por la masificación de los destinos tradicionales y la sobrecarga de su capacidad.
En el 2020 las familias demandaran un producto turístico completo y personalizado, que enriquezca a cada miembro, y que resulte en una experiencia vacacional y de aprendizaje de cultura y tradiciones del destino.
Los destinos eco-turísticos presentan una oferta óptima para responder a esta demanda, por lo que se adoptaran modelo de desarrollo sostenible que especialicen y perfeccionen las gestiones de estos destinos. Las atracciones eco-turísticas serán ideales para los viajes familiares o en grupo, con miembros de edades diferentes entre sí, al igual que con gustos distintos.

Escenario 2: “Eco-Turismo: Exclusivo para un segmento”

Visualizamos una incidencia más beneficiosa, pero solo para el disfrute de algunos.

Evidencias como la delimitación de áreas protegidas en decretos internacionales para su conservación, la propagación de la contaminación ambiental en todas sus modalidades que conlleva al uso regulado de los recursos naturales y la disponibilidad controlada por regulaciones para el uso de terrenos, todas estas maximizadas para el 2020 perfilan la modalidad turística de atracciones eco-turísticas a desarrollar bajo el acatamiento de regulaciones y declaraciones para el aprovechamiento de esos recursos ecológicos, lo que genera un alto costo de mantenimiento de los estándares acatados y el pago de las cuotas impuestas para su uso. Las atracciones eco-turísticas serán destinos deseados lo que producirá un incremento del costo de participación y/o entrada a estos.
Serán considerados como destinaciones lujosas y exclusivas para un segmento del mercado turístico que cuente con los recursos económicos que se requiere para el traslado a dichos destinos.

Escenario 1: “Un mundo sin Ecoturismo”

Triste la posibilidad planteada en este contexto, pero no deja de ser probable.

Situándonos en el 2020, donde ya cuando los cambios climáticos y el calentamiento global hallan transformado drásticamente la situación mundial, las modalidades turísticas con bases ecológicas se han visto forzadas a la construcción de ambientes simulados basados en atractivos de la naturaleza. Debido al deterioro de la capa de ozono, el incremento de temperatura global, la pérdida de más de la mitad de la capa de hielo del Ártico, los incendios forestales provocados por altas temperaturas y la deforestación, y la pérdida de especies de la fauna y de la flora mundial.
La decadencia de los recursos naturales a nivel mundial conlleva a la protección de los pocos elementos que sobrevivan a estos cambios mencionados, por lo que estos recursos estarán bajo la tutela de un grupo de expertos que busca su conservación y reproducción en las nuevas condiciones que presenta el ambiente. Estas medidas no permitirán la utilización de elementos para satisfacer la demanda por lo que con los destinos eco-turísticos fabricados inspirados en la naturaleza pura serán la única opción para los turistas del futuro, lo que nos deja un mundo sin ecoturismo.

Ranking de los Agentes de Cambio para Atracciones Eco-turísticas.

Después de la elaboración del listado que menciona los agentes de cambio que afectan las atracciones eco-turísticas para el 2020, procedemos a realizar un ranking de importancia en cuanto a los agentes de cambio, comprendidos por los factores y las tendencias, y su impacto en esta modalidad turística. Presentamos nuestro ranking por el nivel de incertidumbre, siendo 1 el más seguro y cierto de que ocurra:

1. Cambios Climáticos
2. Crecimiento Poblacional
3. Delimitación áreas protegidas
4. Conciencia Ambientalista
5. Calentamiento Global
6. Masificación de los Destinos
7. Contaminación Ambiental
8. Diversificación de Oferta
9. Disponibilidad de Terrenos
10. Alto nivel de información del viajero
11. Decadencia de Recursos Naturales
12. Viajes Familiares
13. Deforestación
14. Reducción ciclo de vida producto turísticos
15. Conservación Biodiversidad
16. Sustitución de vacaciones largas por diversos viajes

24 mar 2008

Factores que están provocando cambios en el Turismo

Qué nos esta afectando??
Actualmente, en respuesta a los constantes cambios y exigencias en el ambiente existen factores que afectan la estabilidad funcional en los diferentes subsectores del turismo: transporte, alojamiento, atracciones turísticas, organizadores de viajes e intermediarios, etc. provocan gran impacto y precisan un estudio detallado con la incorporación de países con grandes posibilidades turísticas puede modificar de manera importante el reparto del mercado mundial y, a la vez, obligar a adaptaciones y revisiones de los criterios actuales basados en países más estabilizados y con procesos mucho más consolidados.

Factores políticos
Si hablamos del entorno general se ha de señalar que el turismo representa un mercado altamente sensible a la incertidumbre, la gobernabilidad es el elemento clave de la competitividad: garantía de un entorno perfectamente claro y normado para las inversiones, consolidación de un sistema transparente que elimina la corrupción y, al mismo tiempo, seguridad física de las personas, especialmente los visitantes, y confianza en el sistema policial/judicial. Al mismo tiempo, indicar la necesidad de simplificar los sistemas de acreditación y visado turístico y las políticas relacionadas con las normativas de mercado local y garantía para los consumidores que afectan de forma importante a los consumos turísticos.

Dentro del concepto de gobernabilidad se incluye el de la política de infraestructuras tanto de movilidad y transporte como de energía, agua telecomunicaciones y servicios y, especialmente de sanidad, elemento altamente sensible para los turistas y visitantes. Si, como se ha dicho, existe una estrecha relación entre microproducto turístico y producto “destino” es en este campo donde la interdependencia entre uno y otro es mucho más fuerte. Si no existe una política real de cooperación público-privada que asuma compromisos compartidos en el establecimiento y mantenimiento de estándares de calidad en este campo se hace difícil establecer una competencia razonable frente a destinos mucho más confortables y seguros en el sentido amplio de la palabra.

A partir de estos elementos básicos los restantes factores políticos se refieren a un entorno más proclive a la calidad: la propia calidad del servicio, el conocimiento del consumidor y el seguimiento de las reclamaciones.
Desde un punto de vista estrictamente empresarial el tratamiento del empleo estacional y una lógica fiscal que tenga en cuenta esta situación aparecen como factores importantes. Sin embargo, a efectos de costos y aprovechamiento de oportunidades hay otros elementos clave como la planificación y gestión urbanísticas. Del tratamiento del suelo depende la viabilidad, o no, de muchas inversiones, desde los alojamientos hasta las atracciones turísticas.
Para completar el entorno referido a los factores políticos se ha de indicar que las prácticas de éxito en Europa están íntimamente ligadas a la capacidad de integrar a los sectores público y privado en un proyecto común que obligue al primero a tener políticas específicas y diferenciadas para el turismo (desde los horarios de apertura y cierre de los comercios y actividades hasta la definición urbanística de distritos turísticos) y al segundo a plantearse que el éxito o fracaso de sus actividades depende de su capacidad de actuación y marketing y del compromiso empresarial que asuma y no tanto de las ayudas o soluciones que pretenda obtener del sector público.,

Factores económicos
Diversos factores inducen a plantear cambios en la competitividad: por una parte la reducción de las comisiones ofrecidas por los grandes operadores de transporte dificulta la supervivencia de las agencias de viajes locales, tradicionales articuladoras de los servicios antes mencionados. Por otra, la fragmentación de la oferta y las dificultades de creación de consorcios favorece las presiones de los grandes operadores que muchas veces operan en política de “tierra quemada”, explotando destinos sin invertir en su modernización hasta amortizar las inversiones que irán a otras zonas más atractivas.
Dicho de otra manera, el ciclo de los productos turísticos se ha hecho más corto y la multiciplidad de oportunidades y la aparición constante de nuevos destinos favorece, como en los sistemas productivos, los desplazamientos de los centros de interés. Este proceso viene reforzado por el abaratamiento de los transportes y la aparición de líneas aéreas de bajo costo que reducen en gran escala el factor localización.
De ahí la necesidad de disponer en cada destino de sistemas claros de información y financiación para las pequeñas empresas, incluidas las microempresas, de manera a fijar productos turísticos distintos y que den un valor añadido al tradicional sol y playa que está perdiendo interés en la demanda turística.
Por otra parte, la exigencia de competitividad comporta disponer en los destinos de bases de datos de buenas prácticas compartidas y de sistemas estadísticos que permitan conocer mejor el tipo de cliente. El conocimiento del cliente y sus intereses se convierte en un elemento definitorio de la capacidad de competencia.

Factores medioambientales
La creciente tendencia de los consumidores a tener en cuenta la conservación del medioambiente y los elementos de desarrollo económico local e inserción en las tradiciones conectados con el turismo pone en primer plano unos temas que hasta hace poco no figuraban en el mapa de intereses ni en la valoración de los factores de rentabilidad de las empresas turísticas. Se trata, por tanto, de introducir los factores medioambientales y éticos en las pautas de comportamiento empresarial y del destino como colectivo.

Entre los elementos de competencia a tener en cuenta, las encuestas nos muestran que la sensibilidad de la demanda es superior a la sensibilidad de la oferta (en Europa)y que, por tanto, nos enfrentamos a corto plazo a un tema de oportunidad (tiene un gran valor de marketing) y, a medio plazo un tema de exclusión es el de aquellas actividades que no ofrezcan una buena respuesta a la temática ambiental desde el uso eficiente de los recursos hasta los sistemas de clasificación y reutilización de residuos.

Factores sociales
Todas las tendencias coinciden en la afirmación del cambio de mentalidad de los consumidores de turismo que se convierten en más informados, más activos y que buscan un valor añadido superior y más adaptado a sus deseos individuales. Lógicamente más exigentes en cuanto a la calidad de los servicios en el sentido más amplio. Ello lleva como contrapartida la necesidad de recursos humanos más formados y con un nivel de profesionalidad elevada que va en contra de una cierta tendencia a disponer de mano de obra barata y poca dedicación a la formación de los recursos humanos en las empresas turísticas.
En el aspecto de los consumidores, la tendencia a sustituir las vacaciones de larga duración por diversos viajes distribuidos en el año es creciente o por viajes con diversas escalas disminuyendo la permanencia en un único sitio. Se trata menos de “escaparse” que de buscar nuevos elementos para enriquecer la vida personal. Ello permite comparar las distintas relaciones calidad/precio y la capacidad de repuesta de los distintos destinos y productos turísticos. El nuevo consumidor ha roto el mito de que la calidad es cara, dejando claro que la calidad es exigible a cualquier nivel de precio y está ligada a la profesionalidad y hacer bien las cosas.
El envejecimiento de la población supone un cambio en las expectativas de los destinos que deben acomodarse a una demanda con más poder adquisitivo, más tranquila, menos consumidora de noche, que pretende alejarse de los ruidos y que busca unos ciertos intereses culturales, y que en vez de “quemaduras solares” van con la ropa puesta. Ello pone en dificultades los destinos masivos orientados a públicos jóvenes consumidores de bar. El nuevo turista es más consumidor de restaurante que de bar, más espontáneo que previsible y que pretende ser diferente y no tanto buscar la seguridad en el grupo, ya que se trata de un turista más informado.
El crecimiento del turismo cultural y urbano, en estas circunstancias empieza a ser importante, diversas ciudades se están situando en “lo que hay que ver” y ofreciendo servicios imposibles de obtener en los tradicionales destinos ligados al sol y a la naturaleza en el sentido más amplio, ello conlleva la capacidad de adaptación de las empresas a una demanda más sofisticada, que precisa actividad más horas y que distribuye sus consumos de manera distinta (y que no es el tradicional turismo de negocios). También éste último además de los servicios tradicionales exige una fuerte adaptación de los alojamientos a las nuevas tecnologías tema considerado importante en la elección de los mismos.
Los sistemas de formación profesional y de reciclaje de la mano de obra pasan en estas circunstancias a primer plano, como industria madura el turismo tiene establecidos sistemas de formación a todos los niveles y las exigencias pasan a ser mayores.

Factores tecnológicos y de innovación
El factor más importante a tener en cuenta es que Internet se convertirá a muy corto plazo en un canal de ventas prioritario.
Planteado en términos internos la gestión basada en las TIC para la gestión interna y en las CRS/GDS (customer reservation Systems/Global distribution systems) empiezan a ser utilizadas no sólo por las grandes organizaciones y destinos con más capacidad organizativa y comercial sino también por las Pymes que encuentran sistemas de apoyo en Internet.
Al mismo tiempo múltiples sistemas de información turística y de gestión de destinos están en el mercado y en la red, desde este punto de vista las tecnologías han significado un paso adelante en cuanto a la eficiencia interna y los sistemas de información y de gestión de transacciones. En cualquier caso no hay suficientes portales conocidos para introducir los factores de competitividad en las empresas más pequeñas y marginales.
El otro factor a considerar es la proliferación de atracciones turísticas basadas en la alta tecnología desde parques temáticos virtuales hasta la introducción de la virtualidad en los museos y centros culturales tradicionales. En algunos casos se combina la virtualidad en la red con la realidad física “in situ” combinando una simbiosis que permite atraer al mercado cada vez más creciente de los internautas.
En cualquier caso el nivel actual de utilización por parte de los consumidores es inferior a las capacidades teóricas lo que permite un periodo de adaptación a las empresas y actividades turísticas siempre que se tenga en cuenta de que no se trata sólo de un cambio en la tecnología de cómo hacer las cosas sino de un cambio en la forma de hacer las cosas con consecuencias estratégicas de comportamiento y de exigencias.

Fuente : http://elblogdealvarezval.blogspot.com

18 mar 2008

Un vistazo a lo que nos puede esperar...

Tomando en cuanto los principales factores de influencia actual construimos este diagrama basado en las atracciones eco-turisticas proyectadas para el 2035