Qué nos esta afectando??
Actualmente, en respuesta a los constantes cambios y exigencias en el ambiente existen factores que afectan la estabilidad funcional en los diferentes subsectores del turismo: transporte, alojamiento, atracciones turísticas, organizadores de viajes e intermediarios, etc. provocan gran impacto y precisan un estudio detallado con la incorporación de países con grandes posibilidades turísticas puede modificar de manera importante el reparto del mercado mundial y, a la vez, obligar a adaptaciones y revisiones de los criterios actuales basados en países más estabilizados y con procesos mucho más consolidados.
Factores políticos
Si hablamos del entorno general se ha de señalar que el turismo representa un mercado altamente sensible a la incertidumbre, la gobernabilidad es el elemento clave de la competitividad: garantía de un entorno perfectamente claro y normado para las inversiones, consolidación de un sistema transparente que elimina la corrupción y, al mismo tiempo, seguridad física de las personas, especialmente los visitantes, y confianza en el sistema policial/judicial. Al mismo tiempo, indicar la necesidad de simplificar los sistemas de acreditación y visado turístico y las políticas relacionadas con las normativas de mercado local y garantía para los consumidores que afectan de forma importante a los consumos turísticos.
Dentro del concepto de gobernabilidad se incluye el de la política de infraestructuras tanto de movilidad y transporte como de energía, agua telecomunicaciones y servicios y, especialmente de sanidad, elemento altamente sensible para los turistas y visitantes. Si, como se ha dicho, existe una estrecha relación entre microproducto turístico y producto “destino” es en este campo donde la interdependencia entre uno y otro es mucho más fuerte. Si no existe una política real de cooperación público-privada que asuma compromisos compartidos en el establecimiento y mantenimiento de estándares de calidad en este campo se hace difícil establecer una competencia razonable frente a destinos mucho más confortables y seguros en el sentido amplio de la palabra.
A partir de estos elementos básicos los restantes factores políticos se refieren a un entorno más proclive a la calidad: la propia calidad del servicio, el conocimiento del consumidor y el seguimiento de las reclamaciones.
Desde un punto de vista estrictamente empresarial el tratamiento del empleo estacional y una lógica fiscal que tenga en cuenta esta situación aparecen como factores importantes. Sin embargo, a efectos de costos y aprovechamiento de oportunidades hay otros elementos clave como la planificación y gestión urbanísticas. Del tratamiento del suelo depende la viabilidad, o no, de muchas inversiones, desde los alojamientos hasta las atracciones turísticas.
Para completar el entorno referido a los factores políticos se ha de indicar que las prácticas de éxito en Europa están íntimamente ligadas a la capacidad de integrar a los sectores público y privado en un proyecto común que obligue al primero a tener políticas específicas y diferenciadas para el turismo (desde los horarios de apertura y cierre de los comercios y actividades hasta la definición urbanística de distritos turísticos) y al segundo a plantearse que el éxito o fracaso de sus actividades depende de su capacidad de actuación y marketing y del compromiso empresarial que asuma y no tanto de las ayudas o soluciones que pretenda obtener del sector público.,
Factores económicos
Diversos factores inducen a plantear cambios en la competitividad: por una parte la reducción de las comisiones ofrecidas por los grandes operadores de transporte dificulta la supervivencia de las agencias de viajes locales, tradicionales articuladoras de los servicios antes mencionados. Por otra, la fragmentación de la oferta y las dificultades de creación de consorcios favorece las presiones de los grandes operadores que muchas veces operan en política de “tierra quemada”, explotando destinos sin invertir en su modernización hasta amortizar las inversiones que irán a otras zonas más atractivas.
Dicho de otra manera, el ciclo de los productos turísticos se ha hecho más corto y la multiciplidad de oportunidades y la aparición constante de nuevos destinos favorece, como en los sistemas productivos, los desplazamientos de los centros de interés. Este proceso viene reforzado por el abaratamiento de los transportes y la aparición de líneas aéreas de bajo costo que reducen en gran escala el factor localización.
De ahí la necesidad de disponer en cada destino de sistemas claros de información y financiación para las pequeñas empresas, incluidas las microempresas, de manera a fijar productos turísticos distintos y que den un valor añadido al tradicional sol y playa que está perdiendo interés en la demanda turística.
Por otra parte, la exigencia de competitividad comporta disponer en los destinos de bases de datos de buenas prácticas compartidas y de sistemas estadísticos que permitan conocer mejor el tipo de cliente. El conocimiento del cliente y sus intereses se convierte en un elemento definitorio de la capacidad de competencia.
Factores medioambientales
La creciente tendencia de los consumidores a tener en cuenta la conservación del medioambiente y los elementos de desarrollo económico local e inserción en las tradiciones conectados con el turismo pone en primer plano unos temas que hasta hace poco no figuraban en el mapa de intereses ni en la valoración de los factores de rentabilidad de las empresas turísticas. Se trata, por tanto, de introducir los factores medioambientales y éticos en las pautas de comportamiento empresarial y del destino como colectivo.
Entre los elementos de competencia a tener en cuenta, las encuestas nos muestran que la sensibilidad de la demanda es superior a la sensibilidad de la oferta (en Europa)y que, por tanto, nos enfrentamos a corto plazo a un tema de oportunidad (tiene un gran valor de marketing) y, a medio plazo un tema de exclusión es el de aquellas actividades que no ofrezcan una buena respuesta a la temática ambiental desde el uso eficiente de los recursos hasta los sistemas de clasificación y reutilización de residuos.
Factores sociales
Todas las tendencias coinciden en la afirmación del cambio de mentalidad de los consumidores de turismo que se convierten en más informados, más activos y que buscan un valor añadido superior y más adaptado a sus deseos individuales. Lógicamente más exigentes en cuanto a la calidad de los servicios en el sentido más amplio. Ello lleva como contrapartida la necesidad de recursos humanos más formados y con un nivel de profesionalidad elevada que va en contra de una cierta tendencia a disponer de mano de obra barata y poca dedicación a la formación de los recursos humanos en las empresas turísticas.
En el aspecto de los consumidores, la tendencia a sustituir las vacaciones de larga duración por diversos viajes distribuidos en el año es creciente o por viajes con diversas escalas disminuyendo la permanencia en un único sitio. Se trata menos de “escaparse” que de buscar nuevos elementos para enriquecer la vida personal. Ello permite comparar las distintas relaciones calidad/precio y la capacidad de repuesta de los distintos destinos y productos turísticos. El nuevo consumidor ha roto el mito de que la calidad es cara, dejando claro que la calidad es exigible a cualquier nivel de precio y está ligada a la profesionalidad y hacer bien las cosas.
El envejecimiento de la población supone un cambio en las expectativas de los destinos que deben acomodarse a una demanda con más poder adquisitivo, más tranquila, menos consumidora de noche, que pretende alejarse de los ruidos y que busca unos ciertos intereses culturales, y que en vez de “quemaduras solares” van con la ropa puesta. Ello pone en dificultades los destinos masivos orientados a públicos jóvenes consumidores de bar. El nuevo turista es más consumidor de restaurante que de bar, más espontáneo que previsible y que pretende ser diferente y no tanto buscar la seguridad en el grupo, ya que se trata de un turista más informado.
El crecimiento del turismo cultural y urbano, en estas circunstancias empieza a ser importante, diversas ciudades se están situando en “lo que hay que ver” y ofreciendo servicios imposibles de obtener en los tradicionales destinos ligados al sol y a la naturaleza en el sentido más amplio, ello conlleva la capacidad de adaptación de las empresas a una demanda más sofisticada, que precisa actividad más horas y que distribuye sus consumos de manera distinta (y que no es el tradicional turismo de negocios). También éste último además de los servicios tradicionales exige una fuerte adaptación de los alojamientos a las nuevas tecnologías tema considerado importante en la elección de los mismos.
Los sistemas de formación profesional y de reciclaje de la mano de obra pasan en estas circunstancias a primer plano, como industria madura el turismo tiene establecidos sistemas de formación a todos los niveles y las exigencias pasan a ser mayores.
Factores tecnológicos y de innovación
El factor más importante a tener en cuenta es que Internet se convertirá a muy corto plazo en un canal de ventas prioritario.
Planteado en términos internos la gestión basada en las TIC para la gestión interna y en las CRS/GDS (customer reservation Systems/Global distribution systems) empiezan a ser utilizadas no sólo por las grandes organizaciones y destinos con más capacidad organizativa y comercial sino también por las Pymes que encuentran sistemas de apoyo en Internet.
Al mismo tiempo múltiples sistemas de información turística y de gestión de destinos están en el mercado y en la red, desde este punto de vista las tecnologías han significado un paso adelante en cuanto a la eficiencia interna y los sistemas de información y de gestión de transacciones. En cualquier caso no hay suficientes portales conocidos para introducir los factores de competitividad en las empresas más pequeñas y marginales.
El otro factor a considerar es la proliferación de atracciones turísticas basadas en la alta tecnología desde parques temáticos virtuales hasta la introducción de la virtualidad en los museos y centros culturales tradicionales. En algunos casos se combina la virtualidad en la red con la realidad física “in situ” combinando una simbiosis que permite atraer al mercado cada vez más creciente de los internautas.
En cualquier caso el nivel actual de utilización por parte de los consumidores es inferior a las capacidades teóricas lo que permite un periodo de adaptación a las empresas y actividades turísticas siempre que se tenga en cuenta de que no se trata sólo de un cambio en la tecnología de cómo hacer las cosas sino de un cambio en la forma de hacer las cosas con consecuencias estratégicas de comportamiento y de exigencias.
Fuente : http://elblogdealvarezval.blogspot.com