25 feb 2008

Aventura Salada... Nueva Tendencia Turistica

Salar de Uyuni…
Donde la tierra se confunde con el cielo

La belleza y la soledad en un terreno agreste e inhóspito, nunca tuvieron mejor representación que en el Salar de Uyuni ubicado en Bolivia, a más de 3.600 metros sobre el nivel del mar y con sus más de 12.000 km2 de superficie, es el espejo de sal más grande del mundo. Es aquí donde se recrean los paisajes andinos más surrealistas jamás vistos, donde una fina capa de agua sobre la blanca sal brinda uno de los espectáculos naturales más hermosos sobre la tierra, con el reflejo del cielo en el salar, que hace que únicamente la gravedad pueda servirnos para diferenciar el cielo de la tierra.

Rodeado de montañas y volcanes que alcanzan los 5.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el Salar de Uyuni, no solo es rico en paisajes indescriptibles, también es una de las reservas de Litio mas grandes del mundo, con sus 150 Km. de norte a sur, sus 250 Km. de este a oeste y una profundidad de sal que varia desde los 10cm a los 8 metros, se calcula que contiene unos 10 billones de toneladas de minerales.

El Salar de Uyuni es belleza, magia, aventura y mucho más, es un lugar que nos invita a entrar en contacto con lo más agreste de la naturaleza, ideal para los que gustan de la fotografía y el turismo aventura. Continuar viaje al Parque Nacional Eduardo Avaroa y las lagunas Verde y Colorada es recomendable y casi obligatorio.


Entre los atractivos de este lugar esta el hotel Luna Salada, cerca del Salar de Uyuni, un vasto desierto de sal. La característica principal de este establecimiento es que está construido increíblemente en base a bloques de sal. Pero estos bloques no sólo forman las paredes del hotel. También forman el piso y los techos, e incluso hasta los muebles.

Al estar ubicado en la región boliviana de Potosí, Luna salada está azotado por climas tremendamente fríos, que alcanzan algunas veces los diez grados bajo cero. Pero el hotel ha previsto este problema, y su estructura arquitectónica está planeada para brindar calidez a sus huéspedes. Además, el hotel cuenta con muchas estufas que se prenden al arribar los turistas.

Consiste en una estructura de dos pisos con 25 habitaciones, las cuales están preparadas para albergar a cincuenta huéspedes.
La visita al Salar de Uyuni es un paseo ineludible si el turista decide hospedarse en este extravagante hotel, puesto que está a solo 500 metros del mismo. Esta aventura intrepida resulta un reto para aquellos que gustan de disfrutar de un turismo de aventuras que cada vez mas tiene una vision mas alla del presente... hacia el Futuro!


FUENTE: www.nuestrorumbo.com/








1 feb 2008

Hoteles en el hielo, alguna vez se ha preguntado cómo se sienten los esquimales?

Los hoteles iglú son el último grito en el mercado de las vacaciones de invierno, una original fórmula turística para sacar partido a las gélidas temperaturas. Alemania no podría ser menos en esta moda. En invierno, cuando se inicia la temporada de deportes de nieve, muchos se acercan a la estación de esquí de Zugspitze, la montaña más alta del país con cerca de 3000 metros. Pero lo que la mayoría desconoce es el poblado iglú que se encuentra en la cumbre.



La primera filial de esta oferta turística nació en 1996 en Suiza. Desde entonces, han sido muchas las visitas que han recibido. En la temporada de 2004/05, por ejemplo, se contabilizaron 230 huéspedes. El año pasado la cifra aumentó a 2.100 personas. Los clientes que reciben son principalmente parejas y grupos de amigos. Las edades varían mucho, entre dos y 82 años. Ahora se está poniendo de moda entre los ejecutivos, como lugar de encuentro para celebrar seminarios y reuniones de trabajo.

Los iglúes tienen que ser construidos todos los años. Los trabajos comienzan en noviembre y finalizan poco antes de Navidad. Puesto que estas construcciones son efímeras como la nieve, su valor reside, al mismo tiempo, en ser una obra de arte no permanente. Cada temporada es invitado un esquimal que ejerce de “director artístico”. Éste se ocupa del nuevo diseño de las edificaciones que varían un poco cada año. Osos y lobos polares, focas y ballenas son algunos de los motivos que pueden sorprender al visitante, esculpidos sobre las paredes interiores.

Ésta es por lo tanto una curiosa opción de pasar unas vacaciones diferentes. Los precios no son muy baratos, varían entre 90 y 190 euros por noche y persona. En el precio se incluye la cena (fondue de queso), el desayuno, la bebida, una botella de champán y el acceso a la sauna y a la piscina (ésta con agua a 39 ºC).
Quizá se pregunte sobre el frío que puede hacer entre estas gélidas paredes. Generalmente, la nieve tiene una temperatura de 0 °C. Cuando duermen personas en un iglú, esta temperatura puede ascender a 2 °C. Como mucho se alcanzan los 8 °C cuando se cocina. Cierto es que los organizadores facilitan el equipo completo con tecnología “high-tech” contra el frío (sacos de dormir, aislantes, etc.) que harán la estancia más cálida, así como vasos calentitos con diferentes infusiones y tés. Muchas parejas deciden pasar una velada romántica aquí, a la luz de las velas y con champán incluido. Eso sí, a semejantes temperaturas habrá que conformarse con besitos de esquimal.

Turismo aventura: La casita del árbol en versión para adultos...

¿No tuvo una casita en un árbol pero le hubiera gustado?. Nunca es demasiado tarde. Hay gente que se dedica a realizar su sueño de la infancia. En todo el mundo, desde Hawai, EE.UU., Turquía, Austria hasta India, China o Australia, se puede encontrar hoteles arriba de los árboles. Imagínense que desde su cama puede deleitarse con la vista de un bosque inmenso, una playa aislada o montañas infinitas.

¿No serían unas vacaciones extraordinarias? Pero lo mejor es que estos hoteleros hacen todo lo posible para ofrecerle más que una aventura. Sus complejos no tienen nada que ver con la casita de nuestros héroes infantiles y su camita de paja o su piso de tablas medio rotas. Para mimar a sus clientes han creado un mundo fantástico y de confort sofisticado.
Los que sufren de vértigo, en este hotel seguramente no podrán cerrar un ojo en toda la noche. Se sube por una escalera de madera y se llega al idilio sobre pilares de gruesos troncos de acacias. Entre las cabañas se extienden puentes angostos.
Todo está construido de madera y huele a astillas. En el medio de la construcción en falsa escuadra, hay una plataforma en la que se pueden encontrar los huéspedes del hotel y donde se acumula el equipaje porque en las cabañas mismas no hay suficiente espacio. Pero sí tienen un balcón, además del rincón para dormir en cómodas literas, la esquina para sentarse, un excusado de emergencia (en caso de no llegar al baño que está abajo) y luz eléctrica. Para ducharse, se ha construido especialmente una plataforma con una hermosa vista a las copas de los árboles y al parque de Neisse hasta el límite con Polonia. Por ahora, solamente habrá agua fría.





Turismo Insólito se pone de Moda en todo el Mundo


Es una tendencia turística que ha ganado muchos adeptos estos últimos años, ya que los turistas aventureros están siendo atraídos por aquellos lugares únicos y casi mágicos en los cuales se puedan apreciar los paisajes, costumbres y tradiciones características. Alojamiento en la cima de un árbol, 'tour' por Siberia o un monasterio de Corea del Sur son algunos de los destinos mostrados en el Salón del Turismo de París este fin de semana, en los que se busca lo insólito o lo diferente en una tendencia en pleno desarrollo, aunque sigue siendo marginal.


Lo insólito puede tener muchas caras: un destino lejano cerrado hasta ahora a visitas extranjeras, práctica de actividades como cocina o danza o "dormir en el futuro" en los nuevos hoteles vanguardistas.

La clave está en ser inventivo y recreativo. "Cuanto más se estandariza y globaliza el turismo, más se va a buscar a los verdaderos amantes del viaje, una minoría que querrá desmarcarse con otra cosa", estima Josette Sicsic, de Touriscopie.

Los especialistas en aventura, aficionados al submarinismo o a viajes culturales, así como los organizadores de safaris, incondicionales de experiencias "naturales" o adeptos del turismo solidario están presentes en el Salón de París, donde se ha registrado una fuerte subida de las ofertas de "viajes a medida" y temáticos.