¿No tuvo una casita en un árbol pero le hubiera gustado?. Nunca es demasiado tarde. Hay gente que se dedica a realizar su sueño de la infancia. En todo el mundo, desde Hawai, EE.UU., Turquía, Austria hasta India, China o Australia, se puede encontrar hoteles arriba de los árboles. Imagínense que desde su cama puede deleitarse con la vista de un bosque inmenso, una playa aislada o montañas infinitas. ¿No serían unas vacaciones extraordinarias? Pero lo mejor es que estos hoteleros hacen todo lo posible para ofrecerle más que un
a aventura. Sus complejos no tienen nada que ver con la casita de nuestros héroes infantiles y su camita de paja o su piso de tablas medio rotas. Para mimar a sus clientes han creado un mundo fantástico y de confort sofisticado.
a aventura. Sus complejos no tienen nada que ver con la casita de nuestros héroes infantiles y su camita de paja o su piso de tablas medio rotas. Para mimar a sus clientes han creado un mundo fantástico y de confort sofisticado. Los que sufren de vértigo, en este hotel seguramente no podrán cerrar un ojo en toda la noche. Se sube por una escalera de madera y se llega al idilio sobre pilares de gruesos troncos de acacias. Entre las cabañas se extienden puentes angostos.
Todo está construido de madera y huele a astillas. En el medio de la construcción en falsa escuadra, hay una plataforma en la que se pueden encontrar los huéspedes del hotel y donde se acumula el equipaje porque en las cabañas mismas no hay suficiente espacio. Pero sí tienen un balcón, además del rincón para dormir en cómodas literas, la esquina para sentarse, un excusado de emergencia (en caso de no llegar al baño que está abajo) y luz eléctrica. Para ducharse, se ha construido especialmente una plataforma con una hermosa vista a las copas de los árboles y al parque de Neisse hasta el límite con Polonia. Por ahora, solamente habrá agua fría.

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