1 feb 2008

Hoteles en el hielo, alguna vez se ha preguntado cómo se sienten los esquimales?

Los hoteles iglú son el último grito en el mercado de las vacaciones de invierno, una original fórmula turística para sacar partido a las gélidas temperaturas. Alemania no podría ser menos en esta moda. En invierno, cuando se inicia la temporada de deportes de nieve, muchos se acercan a la estación de esquí de Zugspitze, la montaña más alta del país con cerca de 3000 metros. Pero lo que la mayoría desconoce es el poblado iglú que se encuentra en la cumbre.



La primera filial de esta oferta turística nació en 1996 en Suiza. Desde entonces, han sido muchas las visitas que han recibido. En la temporada de 2004/05, por ejemplo, se contabilizaron 230 huéspedes. El año pasado la cifra aumentó a 2.100 personas. Los clientes que reciben son principalmente parejas y grupos de amigos. Las edades varían mucho, entre dos y 82 años. Ahora se está poniendo de moda entre los ejecutivos, como lugar de encuentro para celebrar seminarios y reuniones de trabajo.

Los iglúes tienen que ser construidos todos los años. Los trabajos comienzan en noviembre y finalizan poco antes de Navidad. Puesto que estas construcciones son efímeras como la nieve, su valor reside, al mismo tiempo, en ser una obra de arte no permanente. Cada temporada es invitado un esquimal que ejerce de “director artístico”. Éste se ocupa del nuevo diseño de las edificaciones que varían un poco cada año. Osos y lobos polares, focas y ballenas son algunos de los motivos que pueden sorprender al visitante, esculpidos sobre las paredes interiores.

Ésta es por lo tanto una curiosa opción de pasar unas vacaciones diferentes. Los precios no son muy baratos, varían entre 90 y 190 euros por noche y persona. En el precio se incluye la cena (fondue de queso), el desayuno, la bebida, una botella de champán y el acceso a la sauna y a la piscina (ésta con agua a 39 ºC).
Quizá se pregunte sobre el frío que puede hacer entre estas gélidas paredes. Generalmente, la nieve tiene una temperatura de 0 °C. Cuando duermen personas en un iglú, esta temperatura puede ascender a 2 °C. Como mucho se alcanzan los 8 °C cuando se cocina. Cierto es que los organizadores facilitan el equipo completo con tecnología “high-tech” contra el frío (sacos de dormir, aislantes, etc.) que harán la estancia más cálida, así como vasos calentitos con diferentes infusiones y tés. Muchas parejas deciden pasar una velada romántica aquí, a la luz de las velas y con champán incluido. Eso sí, a semejantes temperaturas habrá que conformarse con besitos de esquimal.

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